Behind the scenes

•1 Noviembre 2009 • 6 comentarios

Aquí un vídeo que me han pasado donde podéis ver una manera distinta de pasar un domingo. Los maravillosos trajes de Rosa, alguno de más de 12 kilos (por cierto, atentos a esta chica); Dani y Andrés con sus cámaras, flashes y demás accesorios; David, el novio de Rosa, la novia de Dani, Tata y su novio echando una mano; distintos exteriores, bueno, e interiores (¡gracias, Taberna do Croque!), por Vigo y alrededores y muchas ganas de que la cosa saliese bien.

Y aquí un par de fotos más, para que veáis mejor los resultados. Por cierto, este mes parece que haré dos desfiles, os mantendré informados.

Dani

Dani

Andrés

Andrés

Sexualidad, sensualidad y mujeres

•1 Octubre 2009 • 15 comentarios

Cuando era pequeña y salían actrices guapas en la tele que ya se estaban haciendo mayores y los presentadores del programa insinuaban que habían tenido ciertos retoques con el bisturí, mi abuela y mi madre siempre decían algo como “normal, viven de eso” y yo siempre las miraba extrañada. Un día les dije que las actrices no vivían de estar guapas, sino de actuar, y me dijeron que no, que para nada era así, que vivían de su imagen. Nunca lo entendí y creo que sigo sin entenderlo. Quizás por eso me gustan tanto el cine europeo y las series británicas.

Lo cierto es que la situación ha ido empeorando y actualmente me parece muy preocupante. Da igual cómo actúes, porque sólo importa tu físico de muñeca Barbie y, pese a que a los 25 seguirás haciendo papeles de niña de instituto, a los 30 posiblemente empieces a ser la vecina vieja de enfrente a la que nadie quiere. Por eso te operarás a los 20, te vestirás como una prostituta de lujo, aunque el “de lujo” no implica clase, harás comentarios vacíos e inoportunos sobre tu vida sexual en público y posarás en revistas de desnudos “elegantes” en las que la única elegancia es el disfrazar la vulgaridad acompañando las fotos con una entrevista y llevando prendas lisas de algún diseñador. También da igual cómo cantes. Enseña pierna, enseña escote, muévete cómo lo haces al practicar el sexo, mira a la cámara de forma lasciva y tienes el éxito asegurado. Di que en este disco te encontraste a ti misma y te sentiste a gusto en tu propia piel, que eres una mujer dura, cuando la única estrategia es que la dureza esté en otro lugar y que por atracción o por envidia y ganas de provocar la misma reacción en otros hombres, consigas la admiración y el éxito. El mayor problema es cuando son adolescentes quienes hacen esto, sin saber en las repercusiones que les traerá, sin ser conscientes de la imagen que dan, sin darse cuenta de cómo están jugando con sus vidas y futuro simplemente por jugar a ser mayor, jugar a ser alguien, jugar a ser sexy.

Con las modelos sucede otro tanto. Sólo se conoce a las que trabajan con firmas de lencería y las niñas crecen pensando que ese es el ideal y que esa es la única rama de la profesión. Así hay tanta aspirante a modelo que sólo sabe posar como una “tía buena” y que piensa que salir de otra manera implica no ser buena modelo. Mirada de chica en celo. La modelo tiene que ser guapa, perfecta y despampanante, y si no cumple estos requisitos la gente se pregunta cómo ha llegado ahí. Da igual lo que transmita en las fotos, da igual cómo se mueva, cómo pose, tiene que coincidir con el canon de muñeca, pero de muñeca sexual. Pero estamos vendiendo moda, no muñecas hinchables. ¿Cuántas veces habéis oído algo en la línea de “no entiendo que esta chica sea modelo, qué fea es”?

Lo que considero grave y que, por desgracia, es más aceptable y común de lo que pensamos (o queremos pensar), son cosas del tipo “ya te gustaría ser como ella”, “¿Por qué no hay chicas así por aquí?” o “Está buenísima y si las chicas os tenéis que operar para estar así de buenas, hacedlo”. Lo que tiene que ser una mujer en nuestra sociedad es un conjunto de huesos e implantes estratégicamente colocados, extensiones, tinte, capas de maquillaje, vestuario revelador y ajustado y poses que inciten al sexo desenfrenado. No se quiere una chica para hacerle el amor, sino para destrozarla y sentirte un actor porno. No se quiere a una chica por lo que piense, por cómo sea su personalidad, por lo que tenga que ofrecer. Somos seres vacíos, un póster de carne y hueso que se puede tocar y ya está. Y vender que eres eso es el éxito, es el estrellato. Las niñas crecen ahora pensando así, pero es más fácil decir que el problema es otro y seguir con un culto a lo irreal y antinatural que no hace más que destrozarnos a todos.

Porque sí, las mujeres existimos para hacer realidad los deseos sexuales de los hombres, nada más, o por lo menos las mujeres que merecen la pena y merecen ser admiradas y copiadas, quienes triunfan en nuestra sociedad. Ya no hay el porte y la elegancia de antaño, la sensualidad, que se disfrazó de la etiqueta de ser sexy ya acabó siendo un velo con el que se cubren la vulgaridad y la chabacanería. Ahora pornografía y estilo van de la mano.

Ahora ser tú misma ya no vale. Quizás ahora vales más cuanto menos seas tú.

¿Por qué Swanehals?

•27 Abril 2009 • 11 comentarios

Aquí pretende estar la respuesta a eso que tanta gente me pregunta: qué significa y de dónde viene el nombre de Swanehals.

Voy a empezar por el significado, que es “cuello de cisne” en semiinglés antiguo (luego explicaré por qué). Muchas veces me “corrigen” diciendo que debería ser “Schwanehals”, porque cisne en alemán se escribe Schwan, pero digo que es en alemán antiguo para acabar la discusión, aunque la realidad es que en anglosajón cuello también se decía “hals” (similitudes entre las lenguas germánicas). Lo que sucede es que el personaje histórico de quien saqué el nombre, Edith Swannesha, en realidad no significaba “cuello de cisne” (Swann hnecca), sino algo así como “el cisne dulce” (Swann hnesce), pero una confusión hizo que se la conociese como Swanneschals o Swanneck.

La primera vez que leí ese nombre fue en el instituto, en clase de literatura gallega. Tendría 16 años y estábamos leyendo un poema de Álvaro Cunqueiro titulado “Recoñecemento de Harold Godwinson”, en el que Edith Swanehals (Cunqueiro lo escribe así, de ahí mi manera de escribirlo ) reconocía el cuerpo de su amado, Harold, al que nadie había sido capaz de reconocer debido al estado del cadáver. El poema (a continuación) me encantó y la sonoridad del nombre de Swanehals unida a la historia hizo que me apropiase del pseudónimo “Edith Swanehals” durante un tiempo.

Recoñecemento de Harold Godwinson

Unha noite de cinza caíu sobor da terra,
as linternas andaban soias por entre os mortos
e nas feridas do máis ferido de todos
Edith Swanehals poñía a luz violeta dos seus ollos
por si aquel era Harold fillo de Godwin
que ela amara tanto.
E aquel mesmo era
a boca pola que saía un fío de sangue
pousada na boca terrea dunha toupeira.

Viña de lonxe o canto do mar. Edith sentouse
a carón do morto
e cun fío branco que tiróu dos seus soñares
comezóu a tecer un pequeno pano
pra tapar os ollos do Rei.

Escoitábase o mar, e mailas follas secas do bosque
arremuiñando nos camiños entre os outeiros.
A derradeira caricia de Edith foi aquel calado tecer
perto do morto, e cando saía a lúa
misturou fíos azuis da luz da viaxeira cos seus
- as agullas ían e viñan en silencio
as mans movéndose coma quen anaina un neno
asegurándose de que aquel morto era Harold.
O mirar violeta de Edith adentrábase máis e máis
nas escuras feridas,
recoñecendo o sangue do amante, e maila morte.
Así foi que Edith xa estaba cega
cando lle preguntaron quen
entre aquelas sesenta ducias de mortos
era Harold
- este, dixo sinalando, a tentas,
que facía cantar os reiseñores nas noites de verán
cando me bicaba e me decía
- Swanehals, Colo de Cisne, envelleceremos xuntos
pero ti máis lentamente.

Poco a poco empecé a leer cosas de ella y descubrí que se había casado more danico con Harold Godwinson, el último rey Sajón de Inglaterra, por lo que su matrimonio no estaba reconocido por la Iglesia. Habían tenido varios hijos juntos y más tarde Godwin se casó con otra mujer, Edith de Mercia. Pero el acontecimiento que hizo famosa a Edith Swannesha fue el que se relata en el poema: el reconocimiento del cadáver de Godwin tras la batalla de Hastings. El ejército de Guillermo I de Inglaterra había mutilado y destrozado el cuerpo, por lo que era irreconocible, pero Swannesha buscó entre los cadáveres amontonados en el campo de batalla y fue capaz de reconocer a Godwin por unas marcas de nacimiento que tenía en el pecho y que sólo ella conocía. Un poema de Heinrich Heine titulado “The Battlefield of Hastings” dice que las marcas no eran de nacimiento, sino chupetones que le había hecho en el pecho y que por eso sólo las conocía ella.

Así que esta es la historia que está detrás del nombre de Swanehals.

¿Por qué me gusta la moda? (I)

•3 Febrero 2009 • 6 comentarios

La gente que conozco de manera cercana (ya sea personalmente o no) sabe cómo veo yo la moda, por qué me gusta, por qué la disfruto. Pero visto cómo se han ido desarrollando las cosas en las últimas horas no es que me vea obligada a exponer mis ideas, en absoluto, sino que me apetece compartirlas con aquellos que aún no las conocen y quieren conocerme para que así comprendan un poco más cómo soy yo. No es ni venganza, ni aires de superioridad ni nada, es compartir un poco cómo veo mi pasión. Voy a comenzar por los desfiles, aunque es en lo que tengo menos experiencia desde “el otro lado” pero bastante desde la perspectiva receptora (y, he de añadir, directamente no consumidora).

Un desfile es un espectáculo artístico espectacular y contiene casi todas las formas de arte conocidas, por no decir todas. Recuerdo que cuando era una niña me encantaba ver en las revistas enormes de colecciones las páginas en las que hablaban de lo que sucedía en el backstage y todo lo previo al desfile, y una de las razones era porque aparecían algunas de las tarjetas de invitación (a la prensa en ese caso). Me parecía precioso ver cómo una tarjeta anticipaba muchísimas de las cosas que verías luego en el desfile. Podría ser la fuente en la que estaba escrita, los colores, la forma, si incluía tela, los dibujos, la forma en la que estaba escrita, el contenido. Siempre pensé que recibir una de esas tarjetas tendría que ser maravilloso, porque desde el primer momento tendría la intriga de qué voy a ver, tendría ciertas expectativas, crearía una historia en mi cabeza y luego, ya en el desfile, la historia sería desvelada y la hilaría con la tarjeta.

Otra cosa que me encantaba, aunque aparecían con mucha menos frecuencia, era ver los bocetos de los diseñadores. Como pinto desde los 6 años (aunque quizás debería haber usado el pasado ahí) me encanta ver cómo el diseñador imagina las cosas en su mente antes de que se trasladen al tejido. Y también me encanta ver los estilos de los diseñadores y como con más o menos destreza para el dibujo plasman lo que en el futuro será una pieza de ropa. Tengo un libro precioso que me regalaron mis tíos, La ilustración de moda desde la perspectiva de los diseñadores y una de las cosas que más me gustó de él es reconocer piezas que ya había visto.

Ahora pasamos al desfile propiamente dicho. Las colecciones no se hacen así porque sí. Tienen un tema, lo que inspiró al diseñador a crearla, y se desarrollan en torno a él. A veces nos cuentan una historia, como McQueen y su “chica del árbol que se convierte en princesa” de este invierno (porque aún estamos en invierno, ¿verdad?). Pero lo espectacular de un desfile es toda la preparación y la ejecución que tiene. La pasarela nos cuenta cosas. Ya esté cubierta de pétalos en una antigua facultad de medicina o sea una estructura futurista en blanco impoluto. Tenemos la música, el ritmo al que se presenta la ropa con melodías que la enmarcan, dictan los pasos y complementan a las prendas, las caídas y el movimiento. El juego de luces favorece a que ciertos detalles se vean, a que se palpen tejidos sin verlos, a crear una atmósfera que nos introduzca más en el tema y nos haga soñar. Mientras sale cada modelo podemos ver que cada pase se compone básicamente de 3 cosas: el maquillaje, la peluquería y la ropa. La actitud de la modelo (porque hay algo de actuación) y el caminar también influyen en la primera impresión que tenemos de las prendas, además de su físico, porque lo que estamos percibiendo es cómo le sienta a ella (o él) la ropa, por lo que a distintos tipos de cuerpos le sentarán las cosas de manera distinta. Sí, hay cuerpos muy variados entre las modelos, por si alguien se cree que sólo son “largiluchas y esqueléticas” y eso abarca todo. El maquillaje y la peluquería muchas veces son opuestos y “se matan” en cierto modo entre sí, “rompiendo” con las prendas pero creando al final un efecto espectacular donde ya vemos que, una vez más, lo que parece que no queda bien sorprende. Porque el maquillaje y la peluquería también contribuyen a contar la historia, ya sea por su exageración o por su aparente ausencia que, ya que no siempre todo en los desfiles tiene que ser “over the top” y en muchas ocasiones el minimalismo y aparente desnudez ayudan mejor a comprender el mensaje.

Qué decir de las prendas. Los colores, cortes, volúmenes, texturas, telas, detalles… Todo se une armónicamente (si la colección es buena, claro está) y además de la belleza de lo cotidiano, pues todos nos vestimos, nos muestra la belleza que busca el creador, su manera de crear arte de lo habitual, de lo necesario (aunque luego el resultado no lo sea), cómo se desahoga, lo que nos quiere contar, sus preocupaciones. Hay colecciones que dan lecciones éticas, hay colecciones que nos trasladan a mundos mágicos, que hacen reflexionar, que entretienen, que nos hacen soñar. Y hay colecciones que son simplemente arte por el arte. Así que como arte que es hay que darse cuenta de que la pasarela no es la vida real, que es un espectáculo, y como tal se ha preparado para impresionar y deleitar. Más tarde ya se extraerán las ideas principales y se podrá llevar todo a la calle pero, mientras tanto, los que pensamos como yo seguimos soñando.

McQueen

Alexander McQueen, SS09. Imagen de Style.com

Haute Couture, modelos y belleza

•2 Febrero 2009 • 26 comentarios

Estaba pensando sobre qué escribir un post o grabar el próximo vídeo antes de irme a Escocia, pero un anónimo (porque dudo que unos padres bauticen a un hijo como “Yo”) me ha dado la inspiración, así que aquí va. Me tacha de censura, pero es que sus comentarios se merecen un post propio. Pero bueno empecemos por el primero.

Dicho sin malicia; si no estuvieras medio buena, no te veía ni Dios. Por cierto, la próxima vez que vayas a una tienda de ropa de alta costura, quémala, de mi parte, por utilizar a niños trabajadores en condiciones de semi-esclavitud

Supongo que debería comenzar dando las gracias porque implique que estoy “medio buena”, porque una no debe perder las formas. De todos modos, sin ir más lejos hoy estuve hablando con alguien de cómo es facilísimo criticar a una chica por lo que hace y más aún si se expone de manera pública como hago yo en internet. Dudo mucho que todas las visitas que tengo se deban a mi cara bonita, pero también mentiría si dijese que ninguna de ellas es por esa razón. También sé que mucha gente se ríe con mis vídeos y que le gustan, así que voy a omitir ese punto porque me parece la manera de ataque más sencilla que se pueda hacer. Porque si una chica tiene el mínimo, por llamarlo de alguna manera, éxito, es sólo por su belleza, claro está.

Pero bueno, vamos a pasar al eje central de mi post, que es la razón que de verdad me inspiró a escribirlo (y no las críticas hacia mi persona, como alguno podría pensar). Me encanta la desinformación que tiene la gente en lo relativo a la moda, y más aún cómo a muchos les encanta criticarla por su frivolidad, explotación o lo que sea simplemente porque es algo bonito y que busca la belleza y ya por eso, al no ser algo científico o útil se ven con todo el derecho de atacarla y verle todo lo malo. Que sí, que como dices más tarde (copiaré el post después de acabar con el tema de la Alta Costura) muchas firmas de moda tienen fábricas en países en vías de desarrollo y las condiciones de los trabajadores no es que se puedan calificar como buenas, pero aquí estamos hablando de Alta Costura. Esa denominación no se da así porque sí, sino que la casa en cuestión tiene que cumplir una serie de requisitos que establece la Chambre syndicale de la haute couture. Entre los puntos que debe cumplir están que las prendas se confeccionan a medida (creo que aquí te respondo a lo de las “tiendas de alta costura”. De hecho si las clientas “entran” en el traje que llevó la modelo en el desfile tienen un descuento porque el traje no se tiene que hacer otra vez) y que se realizan en París, en un taller, en el que al menos trabajan quince personas a tiempo completo que elaboran las piezas de manera artesanal. Creo que con esto ya queda claro el por qué de mi risa.

He visto tu comentario en twiter y tampoco es necesario insultar, digo yo. De todas formas me reitero en lo dicho, las grandes firmas de moda fabrican sus prendas en China, Camboya o Vietnam. De todas formas espero ansioso el post de respuesta, que supongo estará lleno de grandes verdades. Viniendo de una modelo no espero menos. Después daré la cara, es justo que sepas quien soy.
PD: Felicidades y gracias por no censurar mis comentarios, algo que te honra.

Tienes razón, no era necesario insultar y pido perdón. El siguiente punto ya lo he contestado en el párrafo anterior. Ahora pasamos a un comentario que no es para nada vejatorio ni irrespetuoso… Me molesta demasiado, porque parece que ser modelo equivale a no tener cerebro o no saber usarlo, remite al tópico de que las guapas son tontas, y ya no sé de dónde viene eso. Además de que a la gente le encanta desprestigiar el trabajo de modelo porque, ignorancia otra vez, piensan que no hay que hacer nada cuando en realidad es muy duro, porque a alto nivel no me quiero imaginar ni cómo es. Y, a decir verdad, no entiendo por qué un trabajo que haga tiene que repercutir en la veracidad o no de lo que digo. Pero volviendo al tema de que la belleza y la inteligencia no son compatibles, no sé si hay gente que lo sigue pensando porque a ciertos hombres aún les gusta considerarnos objetos o porque mucha gente tiene problemas de autoestima y se siente mejor intentando buscar defectos en los demás. Sé que por cómo soy hay quien se va a plantear si llego a los sitios por lo que valgo o no, porque ya ha pasado; sé que por la misma razón hay quien me va a rechazar porque piensa que no voy a valer. Pero también sé lo que valgo y sé lo que soy.

EDITADO: Respuesta a mi entrada

Givenchy SS09

Riccardo Tisci, Givenchy Haute Couture SS09. Imagen de Style.com

7 días

•30 Enero 2009 • 1 comentario

En una semana habré vuelto a hacer ese camino que tanto me emociona. Saldré de Vicky Halls con una sonrisa, bajaré Kyle Street riéndome sola mientras salto charcos y saludaré al hombre que trabaja en el concesionario de Mini y se me quedaba mirando cada vez que iba o salía de casa. Habrá gente por fuera de la Caledonian y esperando el autobús, llegará un Glasgow Flyer a Buchanan Bus Station y saldrá otro. Volveré a tener frente a mí el Glasgow Concert Hall y pensaré “oh, Goldfrapp”, para después bajar la vista y mirarme la cadera, la cicatriz que tengo por haberme caído allí. Atajaré por Buchanan Galleries, atravesando John Lewis e intentarán venderme productos del Mar Muerto y frutos secos. Todo al compás de mi música. Menearé la cabeza de un lado al otro en las escaleras mecánicas y daré un saltito al llegar abajo, donde habrá alguien haciendo crêpes con chocolate y el olor será delicioso. Al igual que el de Korres, justo en la esquina. Abriré la puerta, saldré y estaré en Buchanan Street. Me dará el frío en la cara, moveré un poco la bufanda y el viento me despeinará, pero bajaré las escaleras al ritmo de la música y pensaré que esa, posiblemente mi calle favorita, es una pasarela por la que tengo que desfilar. Me darán folletos, me pedirán votos y dinero para distintas causas y, cuando me pare a hablar con ellos, después de decir que tengo prisa, me echarán algún piropo, porque en Escocia son así. Miraré a la derecha y le guiñaré el ojo a la Apple Store (o al menos lo intentaré, como siempre) y continuaré bajando la calle, rodeada de zapatos, ropa y revistas. Habrá chicos en kilt tocando la gaita, habrá alguien haciendo un espectáculo de magia, y justo al llegar a Lush, torceré la esquina y veré Central Station. Después de oler jabones, muffins, pan y fish and chips entraré, posiblemente empapada, y sentiré lo mismo que la primera vez, aunque ya no tendré miedo, y, posiblemente, justo en el momento en el que extienda mis brazos para abrazarlo, empezaré a reírme. Pero la risa la callará un beso. Y después nos reiremos juntos.

J.

•11 Mayo 2008 • Dejar un comentario

automatism |ɔːˌtɒmətɪz(ə)m|
noun
the performance of actions without conscious thought or intention.
• Art the avoidance of conscious intention in producing works of art, esp. by using mechanical techniques or subconscious associations.
• an action performed unconsciously or involuntarily.
ORIGIN mid 19th cent.: from French automatisme, from automate ‘automaton,’ from Greek automatos ‘acting of itself’ (see automaton).

Sueño. Alcohol.

Mejorconversaciónhastalafecha.

Aeropuertos

•12 Abril 2008 • 3 comentarios

Siempre soñé con tener a alguien esperándome en un aeropuerto, esperando a que llegase, y darme un recibimiento espectacular, como si fuese la persona más importante del mundo, de su mundo, y todo cobrase sentido al verme.

Cuando volví a Galicia en Navidad me esperaba algo así. Unas flores, una sonrisa, una cara inesperada pero esperada, cariño que parecía perdido. Pero no. Había alguien a la espera, pero no quién esperaba, pero no cómo esperaba.

A lo mejor no era yo quien tenía que ser esperada primero, a lo mejor mi sueño necesitaba algo antes. A lo mejor el recibimiento de película, los besos ansiosos, el cogerme en brazos y el olvidarse del resto del mundo no tenían que pasar en un aeropuerto.