No salgo de mi asombro al ver que estoy publicando un vídeo otra vez.

Me encantan las cremas y probar productos nuevos, pero no me gusta tener muchos botes abiertos. En cierto modo es como la frase que tango oí de pequeña, “no abras otras galletas hasta que termines estas”, pero aplicado a la cosmética. De todos modos, en estos momentos no veo la necesidad de buscar cosas nuevas (en cuanto llegue la Glossybox me hará cambiar de opinión) ya que estoy contentísima con todos los productos que estoy usando ahora. La gran mayoría no tienen parabenos, siliconas, alcoholes y, o son de cultivo biológico, o tienen un alto porcentaje de ingredientes naturales. Así que he hecho un vídeo para hablar un poco de ellos.

¡Gracias por la visita!

Lista de productos:

Liz Earle: Cleanse & polish
Pai: Rosehip BioRegenerate fruit & seed oil blend
Pai: Chamomile & Rosehip organic moisturiser
Good things: Bright eyes eye cream
Burt’s Bees: Nourishing lip balm with mango butter
Dermalogica: Gentle cream exfoliant
Clarins: Beauty Flash Balm
Korres: Mascarilla facial de rosa salvaje
Bioderma: Sensibio H2O
Avène: Agua termal en spray

Como más de uno se habrá dado cuenta, desde que dejé de hacer vídeos este blog está casi muerto, así que he decidido revivirlo grabando cosas de nuevo. No será el mismo “Swanehals” porque ya no soy la misma Swanehals, así que por un lado será un alivio, porque puedo experimentar cosas nuevas, pero por el otro tiene la dificultad añadida de hacer algo nuevo.

En esta primera entrega hablaré de cosmética, en concreto de las cositas que me he traído a Dublín después de pasar las Navidades en Galicia. Pero no sólo hablaré de cremas y maquillaje en los vídeos. Tengo pensado hablar de cocina, hábitos saludables, moda, restaurantes, curiosidades de Irlanda, historias del trabajo y lo que surja. Me encantaría poder grabar algo para enseñar lo que pasa en un desfile o sesión de fotos, pero esas cosas no dependen de mí, así que veré lo que se puede hacer.

He perdido la práctica y a veces me atasco con el español, pero al menos será difícil empeorar, digo yo.

¡Gracias por visitar mi casi extinto blog y hasta muy pronto, espero!

Lista de productos:

Avène: Crème mains au Cold Cream
Apivita: Champú para uso frecuente con camomila & miel
Apivita: Acondicionador suavizante para todo tipo de cabello con camomila & miel
Clinique: Airbrush concealer, 01 Fair
Givenchy: Les Ombres de Lune, Lune Mordorée n°2
Givenchy: L’Or Céleste
Chanel: Rouge Allure Velvet, 32 La Ravissante

Por fin tengo tiempo libre, así que llevo un par de semanas haciendo go sees interesantes. Un go see es como un casting, pero sin que sea para un trabajo en concreto. Es decir, llamas a un posible cliente (estilistas, fotógrafos, diseñadores, revistas, agencias de publicidad…), quedáis, le enseñas tu book, habláis y se lleva tu tarjeta. Como desvirtualizar, pero en el mundo de la moda.

Estas son mis nuevas tarjetas (o model cards, composites o comp cards, todo es lo mismo). Me han hecho dos modelos porque no se decidían, así que doy una u otra dependiendo del cliente, aunque ambas tienen las mismas fotos.

Ayer estuvimos de celebración: se cumplió un año desde que me mudé a Dublín. Eso significa que David y yo llevamos viviendo ya más de 365 días juntos y aún no nos hemos matado. Parece que la cosa no va mal.

Para celebrarlo fuimos a cenar a Saba, un restaurante tailandés y vietnamita que tiene mucha fama por aquí. Tanta, que conseguimos una mesa de milagro al llamar más de una semana antes para reservar. Menos mal que esta vez fuimos precavidos, porque no estamos acostumbrados a tanta premeditación.

Al llegar vimos todo lleno de globitos de color rosa porque sorprendentemente también estaban de aniversario. Durante toda esta semana tienen un menú especial, pero el día exacto de su quinto aniversario fue ayer. Como detalle, a todas mujeres nos regalaron una bufanda del color rosa, el color del logo Saba. La verdad es que la coincidencia nos hizo ilusión, porque además no habíamos ido antes (siempre que nos apetece comida tailandesa vamos a Siam Thai) y el local estaba en todo su esplendor.

No sé si fue mientras tomaba los calamares con jengibre y pimienta o el curry rojo con gambas, pero en un momento de la cena vi volar un cuchillo que tropezó contra mi asiento y cayó entre mis pies. Detrás del cuchillo apareció el que creemos que es uno de los managers del restaurante pidiendo disculpas por haber intentado matarme. Como siempre, llevo el caos allá donde voy. En otro momento una señora muy amable nos dijo que hoy daban masajes tailandeses gratis en una sala a parte después de la cena. David y yo estábamos convencidos de que íbamos a ir a por uno hasta que vimos a más de un cliente dolorido diciendo que pensaba que le iban a romper el cuello, así que decidimos que el masaje no era la mejor opción.

A la salida el sitio estaba aún más lleno si cabe y un hombre me dio un empujón: era el manager de antes, dispuesto a acabar con mi vida otra vez. Salió corriendo y volvió justo cuando íbamos a salir por la puerta con un sobre en la mano.

- Toma, esto es para ti, es una tarjeta regalo. Sólo tenemos una para sortear durante toda la noche, pero te la voy a dar a ti para disculparme.

David y yo salimos del sitio con la boca abierta y la abrimos aún más al ver que el hombre me había regalado 50€ para tener otra cena gratis en Saba (los sponsors de ayer fueron mis abuelos sin saberlo).

Happy days!

Diego Meijido mola.

Poco más hay que añadir, la verdad.

El mes pasado volvimos a hacer fotos después de varios meses sin vernos, pero lo nuevo de esta vez es que grabamos un vídeo. No sé qué tienen los vídeos, pero parece que sin vídeo no hay entrada (será por cómo empecé este blog y esas cosas), así que ahí va.

Y ahora, con vuestro permiso, me voy a preparar un par de clases para mañana, que sino acabo haciendo todo a última hora y mañana tengo que estar fresca como una lechuga porque es un día especial. Oooh… intriga.

En agosto pasamos tres semanas inolvidables en Vigo (quién me iba a decir que iba a tener tanta morriña), pero todo lo bueno se acaba y ya estamos de vuelta en Dublín y más que asentados.

En la última entrada, allá por el Pleistoceno, contaba que había empezado a trabajar en la tienda que Hollister abrió en Dublín. Poca luz, música alta, más importancia al físico que otra cosa y horarios difíciles de controlar, por lo menos en mi caso. Así que el sábado me despedí de mis compañeros en busca de paz interior. Pero no estoy desempleada, que no cunda el pánico. Además de seguir trabajando con Assets soy la profesora titular de español de un colegio pequeñito en el sur de Dublín. Tuve una inmersión total, porque nada más llegar empecé a trabajar, pero los niños son muy riquiños y el colegio funciona genial. Me tienen en la web y todo, así que voy a fardar un poco, que para eso está.

Como mi horario es maravilloso, tengo mucho tiempo para dedicarme a la moda (o dar clases particulares, que es menos glamouroso) y por lo pronto he hecho algunas cositas interesantes. Me callo por ahora, que sino lo suelto todo junto y no vuelvo a escribir hasta dentro de siete millones de años.

Así que os dejo con el vídeo promocional que hice para Cherries, una nueva boutique en Vigo. Espero que os guste y que os dé ganas de chapotear en el agua como a mí, pese a que a juzgar por el viento que hace fuera ahora mismo, si me acercase a una playa en cinco segundos estaría completamente sepultada por la arena.

¡Vaya cambio! He pasado de no tener nada que hacer a estar ocupada (casi) todos los días. Hoy tengo día libre, así que voy a dejar de ver fotos de la boda del año, que creo que ya he visto el vestido y el velo de Kate Moss desde todos los ángulos posibles, y voy a escribir un poco por aquí para no dejar el blog abandonado otra vez.

La semana pasada empecé a trabajar en la tienda de Hollister que van a abrir en Dundrum, un centro comercial al sur Dublín. Mi puesto es de modelo en tienda, que suena muy glamouroso, pero creo que tiene más de dependienta que de modelo. Por lo pronto me tienen montando estanterías, descargando camiones y ordenando el almacén. Ya ves tú, de modelo, pero rompiéndome las uñas. De todos modos se nota que de pequeña veía Bricomanía, porque con ayuda de un chico español monté armarios en un visto y no visto. También se nota que aquí las chicas estudian economía doméstica mientras que los chicos hacen carpintería. Para que luego me alegre de lo que hemos avanzado cada vez que veo Mad Men.

Pero ahí no queda todo. El lunes me llamaron para ofrecerme un puesto de trabajo genial. No diré nada hasta próximo martes, que es cuando tengo otra reunión con ellos, pero la verdad es que pinta muy bien. Además de que no dependo de Dublin Bus para ir hasta allí. Mucho hablo de Dublin Bus, pero el Vitrasa me ha causado daños permanentes al cerebro. Cada vez que veo el autobús número 8 por aquí me da un vuelco el corazón. El 8 es uno de los buses que conecta Vigo con la universidad, que está en el medio del monte. A diferencia del resto de las líneas, el 8 tiene el poder de marearte nada más entrar y los conductores tienen derecho a duplicar la velocidad máxima permitida. Complejo de autobús noctámbulo.

Volviendo al tema de mi nuevo trabajo, David, que es un novio estupendo (me ha obligado a decir esto) me invitó a cenar fuera ayer. Fuimos a Jo’Burger, una hamburguesería modernil en Rathmines. El sitio es una combinación de graffiti con muebles de casa de abuelos y los camareros te traen la carta dentro de cómics y libros para niños. Los dos pedimos lo mismo, una hamburguesa con todo lo de siempre más queso applewood ahumado, manzana y relish, pero obviamente la mía no era de carne sino de garbanzos, pimiento rojo y cilantro. Una crítica es que tenía más patata que garbanzos, pero estaba bastante buena. De todos modos, el fallo enorme que tiene el local es que son tan, tan, tan modernos que no tienen ketchup. En su lugar tienen una salsa casera que es una mezcla entre ketchup insípido y salsa barbacoa sosa. Y, creedme, David y yo sufrimos bastante porque la ración de “batatas fritas” que pedimos no estaba a la altura de unas buenas patatas fritas, así que necesitábamos ketchup urgentemente. Las hamburguesas salvaron la cena, pero no sé si volveremos. Además no tenían postres. Menos mal que en casa nos esperaba una fondue de chocolate belga que mi madre nos trajo cuando vino de visita y fresas del Marks & Expensive. Si es que mi mamá es la mejor.

Oh, me olvidaba. ¡Por fin fui a un concierto en el 02! Una de mis compañeras del colegio, Grainne, me invitó a ver a Bryan Adams el otro día. Lo pasamos genial y hubo uno de esos “it had to be done” moments. Porque no llamar a tu novio para que escuche “(Everything I do) I do it for you” en directo es de insensibles.

Ayer en mi no tan precioso buzón me encontré un aviso de An Post para recoger un paquete. En realidad decía que era una carta y que venía de Irlanda, pero yo sabía que mentía y que era un paquete de Reino Unido. Tampoco es que el papel fuese mucho de fiar, porque decía que estuve ausente a las 9:01 y eso es una mentira como una catedral. A las 9:01 estaba plácidamente durmiendo y el timbre me habría despertado. Lo que pasa es que mi cartero es un poco vago y un poco mentiroso. Vivo en una especie de urbanización cubierta y el cartero nunca, nunca, nos entrega paquetes en mano a no ser que sean certificados. Se inventa ausencias y los manda de nuevo a la oficina. También le gusta doblar sobres que ponen en letra roja y bien grande “NO DOBLAR. DO NOT BEND”. Vamos, que es un rebelde.

Minutos después tenía en mi posesión un paquete blanco de Reino Unido decorado con lunares negros. Lo que yo decía, un mentiroso. Dentro estaban mis flamantes botas nuevas. Estas preciosidades de Topshop que son una versión bastante conseguida de las Pistols de Acne.

Así que más tarde salí de casa enfundada en mis botas nuevas para ir a cenar fuera con David. Ya sé lo que estáis pensando y no, no tiene nada que ver con que fuesen nuevas y las quisiese estrenar, sino que más bien el invierno ha vuelto aquí por nosecuánta vez y salir de casa en sandalias (o zapatos) es poco menos un suicidio.

Fuimos a cenar a Cornucopia, uno de mis restaurantes favoritos de aquí. Es un vegetariano muy acogedor que está en Wicklow Street, en pleno centro. No tiene carta fija, sino que cada día hacen unos cinco o seis platos diferentes. Con toda mi buena voluntad me llevé la cámara conmigo porque tenía la intención de hacer algunas fotos para enseñar lo que cenamos. Lo que pasa es que no estoy tan bien entrenada como mi amigo Pablo (ahora que me acuerdo, Flapy también es de esos) y en cuanto me viene el olorcillo me ciego y empiezo a comer. Pido perdón públicamente.

Como la entrada va a quedar un poco sosa la voy a decorar con este directo de Oh Land porque, para variar, estuvimos desafinando esta canción hoy por casa mientras hacíamos el tonto. Bueno, y porque Oh Land mola.

Más tiempo libre y menos entradas aún… “Algo tiene que ir mal”, pensé (a veces mi inteligencia me sorprende), así que estoy intentando poner el blog algo más bonito para que me apetezca más pasar por aquí. Porque estaba feo, la verdad sea dicha, muy oscuro y tristón. Aunque tiene gracia que diga lo de oscuro, porque soy la reina del negro. En fin, ahora está más apetecible, así que tendremos que ponerlo a prueba para ver si tiene el mismo efecto en mí que Queen of Tarts. Pero gratis, que siempre es un plus.

Me tomé unas semanas de relax, haciendo sólo castings y cosas puntuales, y este lunes iba a empezar a tomármelo todo en serio. Como era de esperar, no fue así. ¿El culpable? Uno de esos catarros que no te dejan ni dormir pero que hacen que los dueños de las fábricas de clínex duerman en las mejores sábanas de algodón egipcio. Oh, shite ¡nosotros tenemos unas de esas! Pues… eh… ¡y en una casa en Ballsbridge! Ahora llega una nota cultural, tralalí, tralalá. Ballsbridge es una zona de Dublín de lo más pija. Está cerca del centro y su código postal es Dublin 4. De ahí viene el término D4, que se usa para designar a personas con mucho dinero, pretenciosas y normalmente malcriadas. Que no quiere decir que todos vayan a ser así, obviamente. Yo seguro que quedo un poco bastante mal cuando en algún trabajo todo el mundo dice que algo es “fab” (típica expresión de D4) y yo suelo un “great” que debe sonar como del monte profundo. Resumiendo lo importante del párrafo: estuve pachucha y básicamente no hice nada productivo. Ahora es el momento en el que me empiezo a sentir culpable…

Oh, no, ¡sí que hice algo productivo! David le tiene mucho miedo al mes de agosto. Traumas infantiles. Venga, va, no, le tiene miedo a ir a Vigo y que pase lo de siempre, que no entienda ni papa. Así que parece que por fin, más de tres años más tarde, ha asumido que va siendo hora de aprender español. Yo quiero que aprenda gallego a la vez, pero de eso no hay manera de convencerlo. Cada tarde le doy entre una hora y hora y media de clase y ayer fue inolvidable tanto para él como para mí: aprendió la canción de David el gnomo. Inolvidable para él porque fue su primer listening sin mi voz y porque ya puede cantar algo en español que no sea el “Bailamós” de Enrique Iglesias. Inolvidable para mí porque ya es oficial que alguien canta peor que yo y me sentí como si Simon Cowell hubiese dicho en directo que era mi fan número uno mientras entonaba “muy veloz y siempre estoy de buen humor”. Yo lo quiero mucho (a David, no a Simon Cowell), pero mi desafine parece una canción de Adele al lado del suyo, que ya es decir…

¡Me olvidaba de otro acontecimiento importante (cuestión de Estado, diría yo)! Hoy por la mañana empezaban las rebajas de Brown Thomas, ese lugar donde sólo puedo comprar maquillaje y macaroons pero que tiene muchas cosas de esas que puedes tocar y luego decir “¡toqué un McQueen! ¡Toqué un Givenchy!”. Ya sabía que las rebajas no iban a ser un todo a 5€, pero supuse que sería una experiencia. Qué sorpresa al ver la tienda casi vacía… hasta que llegué al departamento de zapatos y aquello era la repanocha. Aún así poco tenía yo que hacer con la tarjeta regalo que me regalaron en el cole, pese a que se pasaron con el regalo, así que me fui a su versión más joven y barata, BT2, a ver qué podía hacer. Tras probarme dos tercios del stand de COS, decidí que nada me convencía lo suficiente para invertir ahí el súper regalo del departamento de español en Mount Anville y me fui a Nourish a comprar tofu y Dunnes a por el resto de la comida. Al fin y al cabo no soy una D4

NOTA: David me ha dicho que lo corrija y añada que es un cantante increíble. Dice que no es tan bueno como para ganar X Factor, pero que se ve en el top 7.

Como de costumbre, resurjo después de meses de inactividad. Será que tengo complejo de fénix…

Sigo en Dublín, hasta ahí como siempre, aunque a finales del mes que viene se termina mi contrato con el colegio, así que lo más probable es que por fin sea modelo a tiempo completo. En los últimos meses ha habido algunos cambios, principalmente porque me he cambiado de agencia. Ahora me representa Assets, la agencia de modelos más grande del país, y la verdad es que el cambio ha sido bastante positivo.

Con Assets sigo haciendo algunas cosas para la tele, como hacía antes, aunque estoy más metida en el mercado moda, que es lo que más me gusta. Estoy trabajando con clientes potentes y compartiendo pasarela con algunas de las modelos más importantes del país, así que no me puedo quejar.

Ayer estuve haciendo fotos en exteriores todo el día para un editorial que ya os enseñaré cuando esté publicado y que va a ser genial. Oh, y hablando de fotos, en el último mes me han hecho fotos de secciones de streetstyle de un blog, Stitches|Fabric|and Soul, y el Irish Independent. Os enseño una de las las foto que me hizo Stephen Moloney para su blog.

Phew, por fin actualizo esto algo. La semana que viene nos vamos a Londres unos días, así que supongo que tendré algo importante que contar. O eso espero…

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.