Ayer en mi no tan precioso buzón me encontré un aviso de An Post para recoger un paquete. En realidad decía que era una carta y que venía de Irlanda, pero yo sabía que mentía y que era un paquete de Reino Unido. Tampoco es que el papel fuese mucho de fiar, porque decía que estuve ausente a las 9:01 y eso es una mentira como una catedral. A las 9:01 estaba plácidamente durmiendo y el timbre me habría despertado. Lo que pasa es que mi cartero es un poco vago y un poco mentiroso. Vivo en una especie de urbanización cubierta y el cartero nunca, nunca, nos entrega paquetes en mano a no ser que sean certificados. Se inventa ausencias y los manda de nuevo a la oficina. También le gusta doblar sobres que ponen en letra roja y bien grande “NO DOBLAR. DO NOT BEND”. Vamos, que es un rebelde.

Minutos después tenía en mi posesión un paquete blanco de Reino Unido decorado con lunares negros. Lo que yo decía, un mentiroso. Dentro estaban mis flamantes botas nuevas. Estas preciosidades de Topshop que son una versión bastante conseguida de las Pistols de Acne.

Así que más tarde salí de casa enfundada en mis botas nuevas para ir a cenar fuera con David. Ya sé lo que estáis pensando y no, no tiene nada que ver con que fuesen nuevas y las quisiese estrenar, sino que más bien el invierno ha vuelto aquí por nosecuánta vez y salir de casa en sandalias (o zapatos) es poco menos un suicidio.

Fuimos a cenar a Cornucopia, uno de mis restaurantes favoritos de aquí. Es un vegetariano muy acogedor que está en Wicklow Street, en pleno centro. No tiene carta fija, sino que cada día hacen unos cinco o seis platos diferentes. Con toda mi buena voluntad me llevé la cámara conmigo porque tenía la intención de hacer algunas fotos para enseñar lo que cenamos. Lo que pasa es que no estoy tan bien entrenada como mi amigo Pablo (ahora que me acuerdo, Flapy también es de esos) y en cuanto me viene el olorcillo me ciego y empiezo a comer. Pido perdón públicamente.

Como la entrada va a quedar un poco sosa la voy a decorar con este directo de Oh Land porque, para variar, estuvimos desafinando esta canción hoy por casa mientras hacíamos el tonto. Bueno, y porque Oh Land mola.

Advertisement