En agosto pasamos tres semanas inolvidables en Vigo (quién me iba a decir que iba a tener tanta morriña), pero todo lo bueno se acaba y ya estamos de vuelta en Dublín y más que asentados.

En la última entrada, allá por el Pleistoceno, contaba que había empezado a trabajar en la tienda que Hollister abrió en Dublín. Poca luz, música alta, más importancia al físico que otra cosa y horarios difíciles de controlar, por lo menos en mi caso. Así que el sábado me despedí de mis compañeros en busca de paz interior. Pero no estoy desempleada, que no cunda el pánico. Además de seguir trabajando con Assets soy la profesora titular de español de un colegio pequeñito en el sur de Dublín. Tuve una inmersión total, porque nada más llegar empecé a trabajar, pero los niños son muy riquiños y el colegio funciona genial. Me tienen en la web y todo, así que voy a fardar un poco, que para eso está.

Como mi horario es maravilloso, tengo mucho tiempo para dedicarme a la moda (o dar clases particulares, que es menos glamouroso) y por lo pronto he hecho algunas cositas interesantes. Me callo por ahora, que sino lo suelto todo junto y no vuelvo a escribir hasta dentro de siete millones de años.

Así que os dejo con el vídeo promocional que hice para Cherries, una nueva boutique en Vigo. Espero que os guste y que os dé ganas de chapotear en el agua como a mí, pese a que a juzgar por el viento que hace fuera ahora mismo, si me acercase a una playa en cinco segundos estaría completamente sepultada por la arena.

Advertisement